diumenge, 5 de juliol de 2015

Odisea XXI - OXI

La tempestad no arrecia, un cielo negro como el ojo ciego de Polifemo truena venganza.
“Estos son mis dominios, maldito sea tu destino si has de cruzar mis mares,
mis olas arrastrarán tu nave hacia su perdición,
tus hombres sufrirán grandes tormentos,
y todo ¿por qué?
Díme desgraciado, ¿por qué?”

Odiseo no responde, sólo piensa,
sus hombres, aterrorizados, se agarran a los mástiles,
algunos sucumben a la desesperación y se lanzan al mar, a los brazos de la muerte.
Es el momento de que el héroe hable:

“Escuchadme bravos marineros,
no luchamos en mil batallas ni burlamos mil escollos
para hundirnos en estas aguas por el deseo de un dios rabioso.
Al cegar al cíclope escogimos nuestro destino, elegimos no atarnos a los designios divinos,
somos libres y libres moriremos, mas no esta noche ni mañana.
Regresaremos a Ítaca o caeremos en el intento,
pero como hombres orgullosos de sí mismos
porque la historia nos recordará como los valientes que desafiaron al Olimpo,
y a partir de ahora ya nada será igual,
los poderosos que nos despreciaban ahora nos odian,
pero pronto temblarán y al final nos respetarán.
Los insultos de ayer hoy son calumnias y amenazas,
pero algún día serán elogios porque luchamos con valentía, porque no nos arrodillamos.
Dejad de maldecir vuestro mal azar y agarraos fuerte a la nave pues no se hundirá.
Aguantad y mañana viviréis una nueva aventura, y al día siguiente otra,
y así hasta que un día los dioses se rindan y nuestro barco llegue a Ítaca.
Y cuando ese día llegue, os juro que Calíope tejerá en sueños nuestra épica para que algún gran poeta nos convierta en INMORTALES.


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