Por Dani Morn
Salgo de casa, verifico que llevo las llaves, las luces y el calentador del agua apagados, abro la puerta, cierro con llave y bajo las escaleras.
Salgo de casa, verifico que llevo las llaves, las luces y el calentador del agua apagados, abro la puerta, cierro con llave y bajo las escaleras.
Abro el portal. Otro día más, hoy toca soleado; siempre se agradece el sol de primera hora de la mañana como si de una bendición se tratara. Camino por la calle hacia mi destino, sea el que sea y de repente noto ese olor tan característico a hierba mojada, tierra humeda que mezclado con la caricia solar templada me recuerda que estoy vivo y que cada día puede despertar nuevas sensaciones, pequeñas puertas al pasado o quien sabe si hacia el futuro. Estoy vivo.