dijous, 1 d’agost de 2013

Una tarde en la piscina - 2

El último día del curso de natación. Bueno, lo de natación es un decir, con Laia nos conformamos con que aguante en la piscina sin llorar. Ha sido durante el curso la niña más famosa porque se hacía notar. Durante ocho clases, tres semanas, no hizo más que llorar y llorar, que dice la canción. Yo no sabía que hacer, veía el resto de niños contentos, disfrutando de la media hora de agua, mientras mi hija lloraba y decía "No quema, no". No tengo ni idea de por qué decía esa frase, pero lo que sí que sé es que no significa nada bueno, era un mantra repetido constantemente durante esa media hora entre lloros. Los monitores ni se me acercaban, nos daban como un caso imposible hasta que... hasta que el noveno día resucitó.
Todo empezó con lloros en el vestuario, lloros en la ducha antes de entrar, lloros mientras caminábamos hacia la piscina y lloros entrando en la piscina. Hasta que le dije "mira a Álex, qué bien se lo pasa", fue comenzar a interactuar con ese niño y dejar de llorar. No lloró en la media hora de clase, y fue fantástico. Después hemos tenido varias clases alternando lloros con tranquilidad, pero mucho mejor que la etapa anterior a ese día. Y hoy ya llegamos al final. Lejos queda el primer día, aquella caca flotando en el agua. Hoy vamos papá y mamá con ella, se da cuenta de que es un día especial. Se abraza a uno, ahora con el otro, "hola Joan" le dice al monitor, seguro que éste la echará de menos. Desde luego Laia siempre busca ser la estrella, de una manera u otra, en su mejor versión y en la peor. "Debéis seguir intentándolo con paciencia" nos dice Joan. Sabemos que hay mucho camino por delante, acaba el curso odiando más el agua que cuando comenzó. Pero ahora iremos ella y yo solos, por las mañanas, y seguro que disfrutamos mucho yendo a nuestro ritmo.
Quien sabe, quizás un día muy lejano leemos este post y nos reímos a carcajada limpia recordando estos momentos y pensando en como cambió Laia hasta llegar a ser una gran nadadora olímpica, estaría bien.



2 comentaris:

FEBE ha dit...

A los niños no hay quien los entienda, su mundo cuando ellos quieren, es ermético jaaja, paciencia, no hay otra receta.

Antonio ha dit...

un blog estupendo. Felicídades.

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