dimarts, 15 de desembre de 2009

¿Superman?

Aquí estoy, en la cafetería de la estación central de Metropolis. Sentado en la
barra del establecimiento, no dejo de darle vueltas con la cucharilla a mi
capuchino, mientras mentalmente también le doy vueltas al momento vivido
un par de horas antes:
Esta tarde, oculto bajo mi humana identidad de Clark Kent, observaba atónito
como unos malhechores secuestraban a un joven, de unos quince años, y se lo
llevaban a toda pastilla en un coche, a plena luz del sol, en una avenida
repleta de gente. Tras perder medio minuto en buscar una cabina y mudar mi
ropa para transformarme en Superman, he alzado el vuelo para poder
detectar el coche de los rufianes con mi supervista. No he tardado ni un
minuto en dar con ellos. Entonces me he precipitado sobre el vehículo y los he
frenado tensando al máximo mis supermúsculos. Uno por uno les he ido
propinando unos buenos puñetazos hasta que todos han dado con sus huesos
en el suelo. Ha sido entonces cuando el chico ha salido del coche, abnegado
en lágrimas.
- No te preocupes chico. Estos malandrines ya no te harán daño.
- Gracias Superman. Eres mi heroe.
En ese momento, el chico se ha abalanzado sobre mí y me ha abrazado. He
imaginado que el pobrecillo seguía en shock y le he devuelto el abrazo para
tranquilizarle y reconfortar su ánimo. En ese momento, él ha acercado su
boca a la mía...y me ha besado en los labios. No entiendo que me ha pasado
pues no he podido despegarme de su boca, ni siquiera lo he intentado. Mi
cerebro ha intentado luchar contra mi voluntad, pero el esfuerzo ha sido
inútil. He abierto mi boca para permitir que su lengua se encontrara con la
mía, he notado su respiración entrecortada...o quizás era la mía, o quizás
ambos, pues por unos segundos que me han parecido una eternidad, nuestros
cuerpos han sido uno. La sensación de notar su lengua jugueteando en mi
paladar, el gusto de su aliento juvenil, sus labios humedos contra los
míos...Por suerte, las sirenas de la policía que se acercaba me han forzado a
usar toda mi superfuerza para separarme de ese chico. Nos hemos quedado
mirándonos fijamente, en silencio, mientras la policía salía corriendo de los
coches. Sus ojos verdes expresaban admiración, ilusión…..deseo, y en sus
labios, aquellos que un momento antes habían destrozado los fundamentos de
mi razón, se dibujaba una sonrisa angelical de complicidad.
Ese gesto ha movido los engranajes de mi cerebro, y de repente he
comenzado a pensar en todo aquello que sustenta mi lógica: la senda cristiana
y conservadora que había aprendido de mis padres adoptivos, el amor por mi
patria, estandarte de este mundo civilizado que he jurado defender con mi
vida. Hasta ese momento, siempre había tenido muy claro lo que estaba bien
y lo que estaba mal. Y en un abrir y cerrar de ojos, esa división se había
derrumbado por la fuerza de los labios de un joven quinceañero de ojos
verdes y sonrisa agradable.
Y ha sido aquí donde me he dicho “¡Qué demonios!, no voy a dejar que otros
dirijan mi camino”, y sin pensármelo ni un segundo más, le he metido un superpuñetazo al chaval que casi le arranca la mandíbula. Me he dado la
vuelta y me he marchado sin mirar atrás…evitando mostrar la erección que se
marcaba en mi superpaquete.
Ahora estoy aquí, en esta cafetería, dándole vueltas a mi capuchino frío,
mientras pienso en esa escena, y una sonrisa me viene a los labios. Quizás
debería ir al lavabo, dar rienda suelta a mi imaginación, y a partir de ahí
olvidarme de este asunto. Al fin y al cabo, Superman no se puede permitir
dudar de su sexualidad.

4 comentaris:

Mireia.viatge365 ha dit...

Bueno, mi comentario de este relato ya te lo hice en persona... jajajajaja

Wambas ha dit...

jejeje. Yo sólo espero que nadie lo tome como homófobo, sería una lectura demasiado simple del relato y no se habría entendido la idea. ¿Quién mejor que Superman para defender los valores conservadores de los WASP americanos?
Más besos!!!

Oscar ha dit...

Ya me parecía a mi algo "rarito" ese SuperMAN. Que salga del armario ya!! Deberías presentarles a Batman y Robin (que andan artos de tanta monotonía)....Creo que si Jerry Siegel levantara la cabeza, volvería a palmarla! Un abrazo

Wambas ha dit...

Hola Oscar, sabes que nunca podrá salir del armario, es un tipo muy duro, aunque lleve los calzones por fuera. En principio pensaba en una trama parecida con Robin, pero me pareció un personaje demasiado evidente, así que decidí buscarle las cosquillas al SUPERHEROE en mayúsculas, alguien impecable. Y ¿por qué no se puede ser impecable siendo gay?
Gracias por tu comentario majete. Un abrazo

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