dimarts, 2 de juliol de 2013

Una tarde de piscina

Era todo un desafío. Llevaba días pensando en el momento en el que tendría que meterme en la piscina con Laia. Por primera vez este año. Habíamos hecho varios intentos de introducirla en mar o piscina, pero en ambos casos el agua estaba muy fría y ella tampoco estaba mucho por la labor. Así que el comienzo del curso de iniciación para bebés era el momento culminante en el que debíamos dar un paso adelante, sin excusa posible para no hacerlo. Aquí el agua no estaba fría, más bien "demasiado caliente". También había más niños, por lo que Laia debía sentirse más animada para probar el agua. Como digo, no había excusas.
Así que cogimos la bici y en un momento nos plantamos en las piscinas municipales. Yo veía que ella lo observaba todo en silencio, más callada que de costumbre. Entramos en los vestuarios. "Mama" dijo, pero no, allí no estaba mamá. De hecho los vestuarios estaban vacíos. Primero me cambié yo y después la cambié a ella. Así ella veía que los dos íbamos a hacer lo mismo. No me costó demasiado cambiarla, ella en ningún momento se quejó, "bueno, la cosa va bien", pensé. "Mira Laia, una altra nena", un padre entraba en los vestuarios con aire despistado llevando un carrito en el que iba sentada una nena más pequeña que mi hija. "Hola, ¿cómo van las taquillas?", "con candado" respondo.

- ¿Sabes si lo venden aquí?
- Ni idea, yo lo traje de casa.
- Vale, pues voy a preguntar.

De nuevo nos quedamos solos, mi hija y yo. Ya estamos preparados, yo con mi bañador y mi gorro elástico, Laia con su pañal de piscina y unos calcetines también de piscina; no le falta un gorro elástico que no tengo yo muy claro dónde acabará, no deja de jugar con él, poniéndolo y sacándolo. "Anem Laia", la cojo en brazos y me la llevo a la ducha. Sus primeras quejas, odia la ducha pero aún así consigo darle un remojón. Y por fin a la piscina. Al fondo está la infantil, esperamos un rato porque hay otro curso de niños de unos cinco años. Mientras tanto, comienzan a llegar otros padres con sus bebés. Los monitores nos animan a dejar a los niños en la piscina, sin pasar de la zona de acceso, donde el agua no les cubre. Poco a poco parece que Laia coge más confianza. Ve como los otros niños chapotean en el agua y ella los imita. La cosa va bien. Los niños mayores abandonan la piscina y ya por fin comenzamos nosotros. "Mamás y papás, coged de las axilas a vuestros niños y acompañadlos por la piscina, que toquen el agua con los labios, que nos le hará ningún daño". Laia se queja un poco, al principio, pero acaba sonriendo mientras la deslizo por el agua. Abre la boca y con la lengua toca el agua, "Laia, no beguis l'aigua", pero ella pasa de mí. De todos modos no me puedo quejar, por ahora todo va sobre ruedas. La animo a chapotear con los pies y ella lo prueba con alegría. Ya estoy en la segunda vuelta por la piscina, veo algo flotando en el agua, parece musgo. Avanzo un poco más y veo que hay más cosas flotando, no es musgo, está claro. Algún niño se ha cagado, miro alrededor pero no detecto la fuente de la contaminación. A ver si... abro un poco el pañal de Laia por la espalda y sale un líquido marrón. ¡Dios mío, no! Ya no hay tiempo para dar más vueltas, rápidamente llevo flotando a Laia hasta la orilla. Me cruzo con uno de los monitores, "Se ha cagado", le digo. "¿Sabes dónde limpiarla?", "Sí, sí, he visto un cambiador en los vestuarios". Llevo la niña en brazos hasta el vestuario, me llega el olor ácido de la caca. Aún en brazos la niña, saco un pañal y toallitas de la taquilla y me llevo todo al cambiador. ¡Dios!, no hay forma de cambiarla. No puedo estirarla porque del pañal mojado no para de salir un caldo marrón que salpica todo el cambiador. No me queda otra que quitarle el pañal de pie. Intento hacerlo encima del cambiador para no ensuciar el suelo de los vestuarios, ella intenta mantener el equilibrio sin resbalarse en ese caldo asqueroso. Los niños que antes estaban en la piscina me observan a mi espalda. No oigo lo que dicen pero puedo imaginarlo. Por fin consigo quitarle el pañal de piscina, lo tiro en una papelera que hay al lado. ¡Cómo huele!. Laia tiene el culo y las piernas manchados de caca. La limpio como puedo con las toallitas, uso también más toallitas para limpiar el pobre cambiador que ha quedado hecho un cristo. Me cepillo medio paquete de toallitas en la operación. No le puedo poner aún el pañal normal porque no está limpia del todo, por lo que me la llevo a la ducha. Nos duchamos juntos, ella en mis brazos. Por fin está limpia, de todos modos la bañaré bien cuando lleguemos a casa. La visto, me visto yo después, y nos marchamos sin volver a la piscina. No quiero ni imaginar la cara de los otros padres al ver que sus hijos están aprendiendo a nadar en medio de trozos de caca. ¡Joder, qué asco! ¿Pero qué se puede hacer si la nena ha tenido un apretón de diarrea y no sabe decirlo? Sólo espero que con una experiencia haya sido suficiente y no vuelva a pasar. El miércoles volvemos, a ver si nos dejan entrar en la piscina.

3 comentaris:

Miguel Emele ha dit...

Ay, señor, ¡qué cosas pasan! Mira que si se reservan el derecho de admisión...
Me contaba mi madre que cuando yo era un crío, había en el cortijo un hombre que me contaba historias y yo las escuchaba embelesado. Por los visto, más de una vez me cagué encima por no quedarme sin oír la historia hasta el final. ¡Cosas de críos!

Wambas ha dit...

¿Más de una vez? Una pase, pero dos es tarjeta roja y expulsión. Vamos, yo te hubiera expulsado de ser el cuentacuentos ese.jejeje. Bueno, ¿quién no ha tenido un pequeño desliz en forma de pedorruta alguna vez? Mejor dejo el tema que cuando me emociono...

A ha dit...

Querido Wambas, en mis tiempos de piscinas infantiles, llegue a salir con la camisa abierta, luciendo mi sujetador ante media Valencia. Entre el calor, cambiar al niño, intentar que no se cargara, ni merara, sacarle el pelo, recoger la ropa... Me resultaba tan agotador.! Sin embargo recuerdo su risa al chapotear, sus saltos, su ilusión cuando íbamos camino a la piscina...
En fin disfruta lo que puedas y espero que no se repita!! Abrazos

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