dilluns, 27 d’octubre de 2014

Winter is coming





El pequeño coche junto los contenedores de basura zanjó cualquier posible duda respecto a mis sospechas: el verano más feliz de Laia había llegado a su fin. Como decía Ned Stark antes de que le segaran la testa, “Winter is coming”,  el invierno se acerca. Un invierno que sería más frío a causa de la añoranza, de la ausencia de los dos mejores amigos de Laia, que habían marchado lejos, con sus padres, a la búsqueda de un futuro mejor para toda la familia.
Atrás quedó el cochecito de juguete, con el maletero lleno con los tapones que recogía el más pequeño de la casa, al igual que atrás se quedaban los momentos de los juegos, de las carreras, de los gritos, por supuesto que también los enfados, muchos, porque los niños que se necesitan también se odian a veces, aunque en cuestión de minutos vuelvan a hacer las paces y se abracen como si nunca hubiera sucedido nada.
Laia comenzó el colegio y notamos como cada tarde, al salir de clase, lo único que quería era ir a casa, sin parar siquiera en la calle donde tantos juegos había compartido con ellos. Era fácil adivinar que algo le pasaba, y que ese algo tenía que ver con la añoranza de sus amigos. Le costó más de lo normal adaptarse al colegio y estoy seguro que la causa era que se sentía sola.

Finalmente se acostumbró a su nueva escuela, pero justo en el momento en que notamos que parecía distanciarse del recuerdo de sus viejos amigos; se negaba a grabar videos para enviárselos, dejó de hablar de ellos y si se los mencionábamos ella se hacía la sorda. Hasta que un día decidimos comunicarnos con ellos por video-llamada, y todo cambió. Al principio ella se mantenía callada, observando la pantalla con mucha atención pero sin decir nada, hasta que cuando habían pasado más o menos unos diez minutos de conexión, comenzó a explicarles su vida a aquella familia que le habían dado el mejor de los veranos.  Hoy hemos vuelto a hablar con ellos y ella no ha callado, les quería contar todo sobre la Festa dels Supers, y también sobre su excursión a la montaña, no paraba de hablar, de gritar llamando a sus amigos, de reír. Y además, lo mejor es que no tardará mucho en verlos de nuevo en persona.
Sí, se acerca el invierno, y éste será duro, pero al menos tendremos un buen aliciente para desear que llegue: Laia volverá a reunirse con sus amigos, y el verano regresará aunque sólo sea por unos pocos días.

1 comentari:

A ha dit...

Siento mucho esa primera pérdida de Laia. Gracias por volver, te echaba de menos. Ojalá que pese a todo este invierno no sea muy frío.

Abrazos.

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