dissabte, 5 de setembre de 2015

Muñeco roto

Alyan Kurdi.

El dos de septiembre de 2015, su pequeño cuerpo apareció sobre la arena de la playa, hasta donde lo habían arrastrado las olas del Egeo, el mismo mar que lo había matado.
Aunque quizás no fue el mar el único responsable.
Seguramente los principales culpables de su muerte fuesen los traficantes sin escrúpulos, que se enriquecen a costa de la desesperación de los refugiados que intentan llegar a Europa aún a riesgo de perder sus miserables vidas. Ellos le metieron en una barca con pocas posibilidades de llegar a la isla más cercana, a menos de tres millas de distancia.
Pero también puede que la responsabilidad de su muerte deba recaer en las autoridades canadienses que no concedieron el asilo político a su familia. Por su culpa se convirtieron en inmigrantes ilegales, cuyas vidas valían menos que nada.
O tal vez fue responsabilidad de Estado Islámico, el grupo terrorista que empujó a la población kurda de Siria a huir lejos de su amenaza. 
También cabe la posibilidad de que la culpa fuese de Estados Unidos y la Unión Europea, que promovieron una revuelta, condenada al fracaso, contra el gobierno sirio de Bashar Al-Asad. Ellos encendieron la mecha movidos por objetivos geopolíticos.
Y por último, ¿quién dice que el verdadero y último culpable no sea la dinastía Al-Asad con su dictadura de terror que se ha prolongado durante cuarenta y cinco años?

Podríamos decir que todos tienen su parte de responsabilidad en el asesinato de Alyan, de su hermano de cinco años Galip, de su madre  Rehan, de treinta y cinco. Y por supuesto son responsables de la muerte de miles de sirios, afganos, iraquies, libios, …

Porque Alyan, en esa playa, aquel cuerpecito inmóvil, se nos mostraba como un muñeco roto. Como Afghanistan, Irak, Siria o Libia son muñecos rotos, utilizados y manipulados por las potencias mundiales, para posteriormente ser dejados de lado, abandonados a su suerte, convertidos en países ingobernables que agonizan en una patera a la deriva condenada a hundirse sin remedio.  

1 comentari:

David Monfil ha dit...

Todos los trajeados políticos en patera y que se peleen entre ellos.

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