diumenge, 20 de maig de 2012

Feligreses

"Menuda sorpresa", hacía mucho tiempo que no veía a los amigos de mis padres, una pareja a la que conozco de toda la vida y que siempre he visto como muy buenas personas.
Estábamos disfrutando de un paseo en aquella tarde soleada de primavera, junto a mis padres, una tarde en familia, cuando nos encontramos con Pepe y Elvira. Como acabo de decir, me alegré mucho de verlos. Pero después de un rato de conversación, ya no estaba tan contento.
"El otro día, los elementos estos jippis no dejaron hablar a los del ayuntamiento, que querían dar el inicio a las fiestas del barrio. ¡Menuda panda! Muchos con sus pendientes, melenudos..."
"Tendríamos que hacer como en Australia, que sólo deja entrar a los que van con trabajo, así no se nos meterían todos los que vienen a robar".

Siempre he sabido sus inclinaciones políticas y morales, pero reducir ciertos problemas a comentarios tan básicos me pareció poco inteligente. Pero lo que me hizo pensar más fue lo siguiente que dijeron:
"Bueno, nos vamos ya, que si no llegaremos tarde a misa"
Me ha hecho pensar tanto esta frase, que a ellos, y a los que son como ellos, les dedico la siguiente historia:

"En aquellos tiempos, vivía en Galilea un hombre que se había hecho con gran fama por sus sabios consejos. A Él acudían todos aquellos que tenían un problema, o que querían conocer la palabra de Dios.
Jesús, que así se llamaba aquel hombre, les atendía con gran cariño, bueno, a todos menos a aquellos que no tenían dinero para pagarle sus sabios consejos, o los que parecían gitanos, esos la verdad es que no le gustaban mucho y no les dejaba entrar en casa por si le robaban algo. Tampoco le gustaba que la gente le fuese a ver vestida de cualquier forma, les decía a sus fieles "Es muy importante tener buena presencia si se quiere ser alguien en la vida y así poder optar al Cielo. Tú, mi buen Pedro, tendrás que tener en cuenta esto que te digo cuando trabajes de portero para mí."
Todo aquel que iba a verle, y se lo podía pagar, salía satisfecho de los resultados. Cierto es que los milagros no eran baratos, pero también es verdad que Jesús ofrecía excelentes facilidades de pago, a un interés muy bajo, adaptado a todos los bolsillos. En caso de que no le pudiesen pagar, Jesús tenía la capacidad para revocar el milagro, eso sí, la deuda no desaparecía por la anulación del milagro, si no que el moroso estaba obligado a seguir pagando o atenerse a las consecuencias. "Perdono vuestros pecados, pero las deudas son otra cosa", decía el Mesías.
El problema fue cuando los fieles de otras creencias se vieron marginados por Jesús cuando esté proclamó que "los infieles, ateos y suicidas quedarán excluidos del Cielo, por muy buenas personas que sean, por no seguir mi doctrina; aunque me lo podría replantear por una módica suma de oro". Estos personajes desalmados decidieron vengarse del Mesías y lo crucificaron. Por eso deberíamos exterminarlos a todos, excepto a los suicidas, y no dejar ni uno vivo."

¿Os parece exagerado?, pues revisaos la historia de la Cristiandad hasta nuestros tiempos y quizás no lo veáis tan fuera de la realidad. En mi opinión, este es el Evangelio que iría más acorde con la mayoría de feligreses que acuden a Misa en estos días. Si Jesús levantara la cabeza....

2 comentaris:

Amparo ha dit...

Redondo.
En cuanto a esas frasecitas, recuerdas " en tiempos de Franco había tranquilidad, se podía ir por la calle a cualquier hora..." no, no puedes acordarte, eres un chaval!
Besos de esta tu amiga resucitada.

Miguel Emele ha dit...

Buena sátira. A mí no me parece exagerado "nasoluto". A veces hay que ver las cosas desde otro punto más allá para comprenderlas mejor. Un abrazo, Wambas.

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