dijous, 16 de maig de 2013

La maldición de Guttman

Nada más terminar la final cogieron el coche dirección a Viena, doce horas de viaje desde Amsterdam.

Llegaron cansados, hambrientos y hundidos, con el recuerdo de la derrota aún grabado en sus retinas. No descansaron, no comieron, antes que nada había que hacer aquello por lo que habían ido hasta allí. Preguntando llegaron al cementerio judío donde él estaba enterrado.
Alguien se les había adelantado y había colgado una bandera del Chelsea en su lápida, una broma de mal gusto al estilo inglés. Joao corrió hasta allí, cogió la bandera y la tiró al suelo. Sus dos amigos le observaban mientras se acercaban a paso tranquilo. Los tres se quedaron de pie mirando aquella tumba, la del hombre que había marcado la historia del Benfica.

"El Benfica nunca volverá a ganar una copa europea, ni en cien años", eso es lo que dijo Béla Guttman cuando su presidente le despidió el mismo año que había conseguido ganar por segunda vez consecutiva la Copa de Europa, batiendo a los todopoderosos Real Madrid de Di Stefano y el Barça de Luis Suárez.

Hace veintitres años, cuando el Benfica tenía que jugar la final de la Copa de Europa contra el Milan, Eusebio, el jugador más legendario de las águilas y descubierto en su momento por Guttman,  hizo una ofrenda floral en aquella misma tumba, pidiéndole a su exentrenador que quitara la maldición que ya les había hecho perder cuatro finales de copa de Europa y una de la UEFA. La plegaria y las flores no sirvieron de nada, el Benfica volvió a perder y ayer por la noche de nuevo volvió a suceder. Siete finales en cincuenta y un años, siete derrotas. 


- No entiendo como nadie aún ha pensado en esto.
- Sí, es extraño. Sólo se les ocurrió traerle flores.
- Guttman no quería flores, quería aquello que pidió y que no le dieron en el Benfica, y encima lo despidieron.
- Vamos a dárselo.
- Sí, vamos a terminar con esto.

Cogieron las palas que habían comprado en Amsterdam antes de salir y mientras uno vigilaba, los otros dos cavaban la tierra. Tardaron un par de horas pero nadie apareció. Por fin vieron el ataud. 


- Dadme el dinero.

Joao estaba decidido a llegar hasta el final, ya habían recorrido más de mil kilómetros y habían excavado la tumba. Sólo faltaba zanjar el tema económico. Los tres juntaron los euros que habían calculado que se les debía a Guttman, Joao los cogió y de un salto se plantó encima del ataud.

- Por fin acabaremos con la maldición. Vamos a pagarte lo que el Benfica te escatimó.

Joao abrió el ataud y lo que vieron dejó a los tres sin habla. Allí estaba el esqueleto de Guttman, estaba prácticamente cubierto de billetes, de antiguos escudos portugueses. No eran los primeros en tener la idea. La maldición continuaría. 




3 comentaris:

Miguel Emele ha dit...

Ja, ja, ¡qué buena historia, Wambas! Ese tipo se va a forrar después de muerto. Me ha encantado la historia, sobretodo el final. Un abrazo.

David ha dit...

Guttman t'ha donat un inici apassionant, però a partir d'aquí ho has desenvolupat molt bé, molt bon relat. Per cert, el Benfica i el Madrid ocupen 2 extrems d'una mateixa corda. Per als portuguesos l'extrem desgraciat, és increïble perdre 7 finals seguides, i a més de la forma que les han perdut (per penals, ahir a l'últim minut, per la mínima), i per als espanyols l'extrem afortunat (el Madrid quasi no ha perdut finals de copa d'Europa).

Wambas ha dit...

Gracias Miguel, me alegra que te haya gustado ese final tan "verídico", jeje.
David, el Madrid no ha perdut cap final europea en 20 anys, tres de copa d'Europa i dues uefes. Però sé que ha perdut dos d'Europa i una de recopa. Justament, la darrera q va guanyar el Benfica va ser la primera que va perdre el Madrid, al 62. Com el Benfica hi ha altres gafes, un d'ells és el que la setmana que ve es juga la Champions. Per això aposto pel Borussia. Per cert, saps què vol dir Borussia? no ho trobaràs a la wiki, hehehe. Si et rendeixes t'ho dic.

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