dimarts, 28 de maig de 2013

Homophobya


Queremos defender absolutamente la ley de la familia y la filiación, porque un niño es el resultado único de la unión entre un hombre y una mujer.
Hay que defender las cosas normales y no normalizar las que están fuera del circuito y son un poco contra natura».
 




Pedro leía estas frases mientras apuraba su café. Las palabras de una ciudadana francesa que este domingo había salido a la calle para participar en una manifestación contra el matrimonio homosexual y contra la posibilidad de adopción de menores por parte de estas parejas.

Hay que defender las cosas normales…Pedro pensaba en voz alta. Su mujer, sentada al lado y leyendo también la prensa, le miró de reojo. ¿Qué cosas normales?, dijo.

- ¿Qué es normal? – preguntó Pedro a su vez.
- No hay nada normal.
- ¿No somos nosotros normales? – rebatió Pedro.
- ¿Tú, normal?, ¿quieres que te recuerde algunas de tus extravagancias?
- Bueno, vale. Quizás nosotros no somos un buen ejemplo. Pero los vecinos…
- ¿Quiénes? ¿Eva y Roberto?, ella se cepilla a un compañero de trabajo y él está liado con una de sus clientes más fieles. Su hijo cena sólo cada día y lo he visto ir a comprar llevando una lista de la compra que tiene pinta de haber redactado él mismo.
- ¿Y qué me dices de los vecinos de Eva y Roberto?
- ¿Los Martínez? Sí, un ejemplo de familia cristiana y recta.
- ¿Lo ves?
- Sí, el ejemplo de la típica familia cristiana y recta en la que el marido pega palizas día sí, día también a su mujer y a sus hijos. Cualquier día saldrán en la página de sucesos, cuando uno de ellos se rebele y le pague con su propia moneda. Espera que el niño crezca y lo verás.
- Pues los Piqueras, eso sí que es una familia unida.
- Sí, gracias a que el marido está siempre fuera, viajando. Sólo piensa en el trabajo y se olvida de toda la familia. Si a eso le llamas familia unida..
- ¡Los Gomà!
- La mujer va siempre ebria y se gasta el dinero que le sobra en las tragaperras.
- Entonces, ¿no hay nadie en el vecindario que sea normal?
- Sí, Julián y Alberto.
- ¡Pero si son maricones!
- Son los más educados, los más pacíficos, no se meten con nadie y siempre están dispuestos a ayudar.
- Sí, es verdad. Yo nunca les pido nada por si acaso me hacen pagar en especias.
- Tú eres tan gilipollas como el resto de machotes del vecindario. Si yo me volviera a casar creo que preferiría a un gay antes que a un machote como tú.
- Pues no tendrías sexo.
- Para el que me das tú…
- Entonces, ¿tú estás a favor de los matrimonios de parejas homosexuales?
- A mí no me importa lo que hagan y no creo que a ningún hetero le tenga que importar. Los que se manifiestan para recortar las libertades de otras personas no merecen mi respeto. No son más que fanáticos.
- ¿Y el tema de los hijos? ¿Tú ves bien que puedan adoptar?
- No serán peores padres, eso seguro. Habrá de todo, como hay ahora.
- ¿Y los problemas que tendrán en clase?
- Serán los problemas que provoquen los fanáticos, los que sólo se preocupan en crucificar al que es diferente de ellos. Si no hubiera fanáticos intolerantes estos niños no tendrían problemas.

Pedro se quedó absorto, digiriendo las palabras de su mujer. Quizás tuviera razón. Mejor pasar a la sección de deportes que de eso sí que no tiene ni pajotera idea. 

2 comentaris:

Miguel Emele ha dit...

Una conversación de pareja de lo más natural.

Wambas ha dit...

Claro, es una pareja normal. Un abrazo Miguel y gracias por ser fiel a mis retalls.

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