dimarts, 4 de juny de 2013

En orden de cola


“Les recordamos que en nuestra pescadería podrán encontrar las colitas de rape a once euros el kilo”.

Colitas de rape. En estos momentos la única cola que me importa es la de la caja. Viernes, siete de la tarde, aquí se ha juntado todo el barrio.  Pero lo peor lo tengo detrás, mejor dicho, al lado. Porque la mujer que me sigue en la cola la tengo literalmente soplándome el cogote.  Hasta puedo sentir las cosquillas que me hace en la nuca con su mostacho de foca. Estoy a punto de girarme y decirle algo cuando de repente una cajera grita la frase más terrible que se puede oír en un supermercado:

- Pasen por esta caja en orden de cola.

De pronto las puertas del infierno se abren de par en par. Abuelas y abuelos, madres y padres, niñas y niños, todos sin excepción, corren frenéticamente cual kamikazes para ser los primeros en aquella caja, pasándose por el forro lo del “orden de cola” y siendo más fieles con la premisa cristiana de “los últimos serán los primeros”. Está claro que el Mesías algo sabía de hacer colas en el supermercado.
Los que no se atreven a moverse de su cola  se los miran nerviosos, algunos dan dos pasos, dudan, se paran… y vuelven rápidamente a la cola que abandonaron antes de que algún otro espabilado les quite su mediocre posición, es preferible no arriesgar lo poco que se tiene. Esa es la filosofía que define al ciudadano medio, mi filosofía, desgraciadamente.
Por suerte no hay que lamentar víctimas, únicamente algún que otro zapato perdido en medio del pasillo, se oyen gemidos de dolor y un buen puñado de insultos y amenazas entre los propios clientes.
Dos mujeres que estaban en mi cola, justo detrás de la tía que me hace cosquillas en la nuca con su mostacho, habían observado como la gente de la cola de al lado se había desplazado en masa hacia la nueva caja. Al ver esto, ellas se han lanzado en plancha sobre esa cola, con la mala suerte de que otra mujer que llegaba a dicha cola ha lanzado el carro de la compra hacia delante cubriendo el hueco en un abrir y cerrar de ojos. Se han quedado con las ganas.

- Estábamos primero nosotras. Pero bueno, da igual.


Está muy indignada, pero aún ha tenido suerte que su compañera ha dudado más y se ha quedado a medio camino, por lo que nadie se ha atrevido a quitarle el sitio. “Estábamos primero nosotras”, y yo me pregunto, ¿primero de qué?, si no era vuestra cola, listillas. ¡Pues no para de quejarse de lo mala que es la gente! Casi me sangra la lengua de tanto mordérmela para no darle mi opinión, porque estas brujas son peligrosas y mejor no tenerlas como enemigas.
Me toca dejar las cosas en la cinta, y la mujer del mostacho se entromete entre mi cesto y mi persona.

- ¿Qué? ¿Le gusta mi colonia?
- ¿Cómo?
- Que si no me va ayudar al menos no se meta en medio.
- Oiga, que no es para ponerse así.
- La que se tiene que poner en otro sitio es usted, ahí, a un par de metros.
- Menuda mala leche.
- La necesaria.

Esta vez es la cajera la que no dice ni pío, no vaya a recibir. Ni siquiera nos mira, sólo pasa los productos por el lector. Al menos la foca me ha hecho caso y se ha puesto donde le he dicho. Está amaestrada.

- 36 con cuarenta y siete.

Me voy del súper amando un poco menos la raza humana. Cuando llegue a casa buscaré en la wiki a ver si encuentro si Hitler o Stalin frecuentaban los mercados antes de hacer carrera política.

5 comentaris:

Miguel Emele ha dit...

Ja ja, ¡qué bueno, Wambas! Muy divertido. En este mundo tiene que haber de "to". Lo malo es que hay más de "to" que otra cosa. Un abrazo.

Wambas ha dit...

Gracias Miguel, lo mejor es tomárselo con humor y reírse de las debilidades humanas (de las que todos somos víctimas y también cómplices). Un abrazo

Unknown ha dit...

Bueno, pero al final te pidió el teléfono o no... Es que nos dejas con la intriga, chico.
Genial, Wambitas, me ha gustado mucho. En este estilo te desenvuelves estupendamente.
Pellizcos.

Wambas ha dit...

Muchas gracias admiradora desconocida...creo que te conozco, ¿no eras la grouppie favorita del dúo compás? ¿o quizás eres la guitarra de los Piccadilly? Pellizcos de vuelta

P.D. : No me pidió el teléfono, la pobre se quedó deprimida pensando que no era más que un estorbo en esta sociedad, ay pobre!

FEBE ha dit...

Jajaja, buenísima la odisea, me he divertido mucho. Un saludo.

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