dijous, 3 de març de 2016

Educación vial

Me detuve abruptamente en el cruce, invadiendo la calzada un par de pasos . El semáforo estaba en rojo pero no venía nadie. Sin embargo, la mujer que se encontraba a mi lado no hacía el amago de cruzar. Volví a mirar a un lado, al otro, nada, ni un vehículo. De nuevo la observé  a ella.

- ¿Algún problema? - me preguntó con un tono de voz que intentaba no sonar borde, aunque la pregunta lo era sin ninguna duda.
- No, no. Es que me ha desconcertado verla a usted parada aquí sin que pase ningún vehículo. Por eso me he detenido, he pensado que estaba cruzando mal.
- ¿No iría a cruzar en rojo?
- Sí, bueno, no viene nadie.
- Mire usted delante suyo.
- ¿El qué?
- ¿No ve a ese niño?
- Sí.
- ¿Y le parece bien cruzar en rojo delante de un niño?
- No veo el problema. Son sus padres los que le tienen que educar.
- ¿Ah, sí? Si ese niño se le acercase, le metiera una patada en el culo y luego se riera a carcajadas, ¿usted también pensaría que la educación de ese niño no es su problema? O quizás, cuando crezca, si ese niño no ha aprendido a respetar los semáforos y un día le atropella a usted o a un familiar suyo ¿también seguirá pensando que la educación de ese niño es solo asunto de sus padres?
- Pero yo no le tengo que dar lecciones de educación.
- Por supuesto que sí. Si usted, al ver ese niño, respeta el semáforo en rojo, estará reforzando su educación vial. Si, por el contrario, ese niño interpreta que la sociedad no respeta las normas, él entenderá que lo más normal es saltárselas. Y un día se saltará un semáforo caminando y quizás otro se lo salte en un vehículo.
- Bah, ¡es usted una exagerada!
Ya estaba hasta las narices de escuchar tanto sermón de alguien que no me conocía de nada. Comencé a cruzar la calle y mientras lo hacía, el niño me señaló con el dedo.
- Mamá, ese señor está cruzando en rojo. ¿Por qué lo hace?
- Pues debe ser porque es tonto - apuntó la madre.

Eso ya era el colmo, ¿pero qué le pasaba a la gente esa tarde?
- ¡Oiga, sin insultar! - respondí airadamente.
- ¿Y qué quiere que haga? Alguna explicación tengo que darle a mi hijo cuando me pregunta por qué hay gente que cruza cuando no debe.

Y en ese momento pasó algo mágico.

- ¡Mamá! Ese señor es un semáforo.
- Es verdad, mira como cambia de color, ahora rojo, ahora verde...

Hablaban de mí. Estaba rojo de ira porque entre todos me habían puesto verde. Pero aún faltaba lo peor. De pronto escuché un chirrido que se prolongó durante unos segundos eternos. Una estridencia que hubiese helado las venas del más valiente. La bicicleta se detuvo a un palmo de mi cuerpo después de dejarse las pastillas y las cámaras en el frenazo. ¡A qué velocidad debía venir el muy ...! Claro que yo era el mayor culpable, que me encontraba en medio de la calzada con el semáforo en...

- Venga niño, el semáforo ya está verde.
- Mamá, el señor ahora está blanco. ¡Y huele muy mal!

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