dimarts, 5 de gener de 2016

Vinieron de Oriente

Los zapatos alineados. A su lado un plato lleno de dulces y tres copas con agua. Es la hora de los sueños para los niños que se han ido pronto a dormir esta noche. Ha sido una tarde de mucha excitación para ellos, recogiendo los caramelos que les lanzaban desde las carrozas que, algunos dicen, están subvencionadas por el gremio de odontólogos. Pronto aparecerán los verdaderos protagonistas, los que se deslizan mágicamente casa por casa dejando los regalos a todas las familias, o a casi todas. 

¿Pronto? Puede que esta vez no sea así.
¿Y si al pasar por alguna ciudad siria los tres ancianos perdieron sus camellos en un bombardeo?
¿Y si llegaron cansados y desesperados a una playa turca en el Egeo, huyendo del terror de la guerra?
¿Y si al cruzar el mar en una patera ésta se hundió y murieron sus tres pajes?
¿Y si al intentar cruzar la frontera de Serbia los soldados no dejaron pasar a aquellos tres ancianos indocumentados?
¿Y si no consiguieron sobrevivir a la lluvia y al frío en aquel campamento de refugiados donde miles de personas se hacinan sin las mínimas condiciones de higiene?

Bueno, en ese caso, si todas estas preguntas tienen la peor de las respuestas, tampoco hemos de preocuparnos; no serían los primeros protagonistas de las navidades sacrificados por culpa de la crueldad humana, que se lo digan a Jesús.  Y además, siempre nos quedará ir a comprar nosotros los regalos y simular que nunca sucedió tal tragedia. Al fin y al cabo, los adultos somos tan fáciles de engañar como los niños.

Pero esperemos que no se cumpla y que los reyes sigan haciendo realidad los sueños de niños y mayores.

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