diumenge, 13 de juny de 2010

El escudero rebelde

- ¡Abre la puerta, Sancho!

Silencio

- ¡Vive Dios que abrirás esta maldita puerta, por las buenas o por las bravas! ¡Sé que estás ahí dentro!

Los goznes de la puerta crujieron de repente. Poco a poco, la abundante figura del escudero se fue mostrando a la vista de su señor, mientras la puerta se iba abriendo paulatinamente.

- ¡Mi buen Sancho!, ¡por fin has entrado en razón!, ¡ya era hora que rectificaras tu actitud!
- Perdóneme vuestra merced, pero esta vez no voy a ir a ningún lado, que yo me quedo aquí.
- ¡No seas tozudo, Sancho!, ¿por qué te empeñas en continuar con esta pantomima?, ambos sabemos que no puedo combatir el enemigo sin tu ayuda.
- Ya no habrán más enemigos, al menos por mi parte. Y le recomiendo a vuestra merced que recapacite y tenga a bien sentar la cabeza de una vez, antes de que se la crujan, que ambos tenemos ya una edad y no estamos para batallas con gigantes ni galanteos con bellas doncellas. Os ruego me dejéis descansar de tanta aventura, para al fin poder dormir más allá del alba sin tener que levantarme de buena noche para cumplir con sus propósitos, que si bien son altruistas no dejan de ser sus propósitos, que no los míos.
- ¿Y se puede saber cuáles son tus propósitos, mentecato? ¿ya no sueñas con aquella ínsula que tanto anhelabas gobernar?
- No tengo más propósitos que gobernar a mi familia, vivir las aventuras que me depare el arduo trabajo en el campo y disfrutar de los placeres de un buen llantar antes de irme a dormir y pasar toda la noche roncando a pierna suelta, a sabiendas que nadie va a venir a despabilarme en mitad de un agradable sueño para ir a combatir poderosos y malignos rivales antes de que despunte el alba.
- ¡Pero no puedes hacerme esto, mi buen Sancho!, ¿dónde quedan todas esas aventuras que compartimos?, ¿acaso te arrepientes de las experiencias que vivimos juntos?
- No os lo toméis a mal, pero fue una etapa de mi vida, con sus buenos y malos momentos, y ahora me apetecería poder vivir una nueva etapa más tranquila. Estoy harto de tanto combatir.
- ¿Y qué haré yo ahora, eh?
- Puede buscarse a otro Sancho.
- Ninguno será tan apto como tú.
- Vuestra merced quiere decir realmente que no encontrará a ninguno más tonto que yo, capaz de acompañarle al fin del mundo sin rechistar.
- No seas tan cruel, Sancho.
- No más de lo que ya fuera vuestra merced.
- Parece ser que ha llegado el final, entonces.
- Ya era hora que vuestra merced lo aceptara.
- Adiós, mi buen Sancho.
- Adiós, mi querido Alonso.

Sancho se quedó en la puerta viendo partir al que había sido su señor, arrastrando los pies, la cabeza baja. Un sentimiento de culpabilidad le invadió observando la triste figura del caballero.

6 comentaris:

garmared ha dit...

será el fiel reflejo de la jubilación? Nos sentiremos mal al dejar el trabajo?

NO LO CREO, JEJE

Wambas ha dit...

Una interpretación interesante Garmared...tan aplicable como cualquiera que intente convencernos para continuar con etapas ya quemadas y que no se deberían retomar. Saludos

Miguel Emele ha dit...

Muy bueno, Wambas. Me veo a Don Quijote realizando un casting para sustituir a tan irrepetible escudero. Un abrazo.

FEBE ha dit...

Son unos clasicos, me encantan sus historias rocambolescas jajaja

M.TeReSa ha dit...

Vaja !!! tot te un principi i un final pero no necesariament tenen de ser tristos, oi? ara en Sancho fara una vida mes tranquila i reposada que ja li toca.... i s´ho mereix....uffff quanta paciencia ha tingut !!!! jejeje
petonsssssss

Wambas ha dit...

@Miguel: Gracias. Me ha gustado la idea del cásting, sería interesante confirmar las características que debería cumplir el nuevo escudero.

@Febe: ¿te imaginas una nueva versión del Quijote con los mismos protagonistas principales pero en esta época?, podría ser muy divertida.

@M.Teresa: M'imagino al Sancho com una persona molt pacient, ressignada, de personalitat feble o potser massa bó i que no vol fer-li mal al pobre boig, però que arriba a un punt que ja n'està tip de tantes bogeries.

Una abraçada a tots tres :)

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